miércoles, mayo 14, 2008

Designio divino

Sencillamente fue un designio divino.

Nada más puede explicarlo.

Ayer, antes de mi horrorosa prueba de Comercial, me encomendé a Dios. hice una pequeña plegaria y rogué por que estuviera tranquilo y que me fuera bien.
Resulta que una vez que entré, el profesor andaba de buen ánimo. Me hizo escoger un papel para saber que debía responder, de acuerdo con una cédula preparada por los profesores. La pregunta que me tocó fue increíblemente fácil. Primer designio divino.
Respondí bien. Tranquilo, me caí en unas cosillas, pero mi prueba iba para un 6 o 7 incluso. Terminé, y el profesor me dijo, 6, pero el otro dijo 5,5, así que (como en ese curso es el Principio contra alumno) me pusieron el 5,5 (aparte que pesaba el precedente de la prueba anterior, un 3,3). Salí, y detrás mío salío el profesor condescenciente. Quedo sólo el rajón. Segundo designio divino.
Luego, fui a ver a mis amigos a otro curso, también, dentro de mi, hice una plegaria por ellos, y a todos les fue bien (5,5, 6, 6,5 y 7 inclusive). Tercer designio divino.
Lamentablemente no todo fue de color rosa, porque unos amigos a los que no les vi su prueba se sacaron rojos en mi curso, fueron despedazados por el profesor rajón, mientras el benévolo estaba fuera. No sé si ese fue un designio divino.
La verdad es que quiero decir que a veces tenemos fe en que ocurrirán ciertas cosas, y nos encomendamos, y rogamos, o pedimos a Dios que nos ayude con ciertas materias. Y Él responde, a su manera, pero responde.
Creo que de no ser por esa plegaria, esos designios divinos no se hubiesen llevado a cabo.
Sólo por fe.

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